sábado, 25 de junio de 2011

MENSAJE PARA EL CIUDADANO DE LA CALLE

ELECCIONES
Mensaje para el ciudadano de la calle
2/2
Por Leofermont

A
 principios del próximo mes de julio habrá (como ya estamos acostumbrados y condicionados) una función del circo más corriente y escandaloso, cara y casi siempre de desenlace nefasto para la sociedad, es decir.. para el pueblo: las elecciones, que a pesar de todos los epítetos y las adjetivaciones elogiosas más elevadas, son todo, menos libres. Constituyen un corolario de lo más asqueroso: presiones, manipulaciones, consigna, tenebra, madruguete, cábalas, baile de máscaras, feria o desfile de va-nidades y soberbias; insoportable pasarela de políticos rufianes, adulaciones interminables, demagogia en el discurso y desprecio en los hechos; mediatización, despilfarro de recursos por publicidad desmedida; dedazos o imposiciones, encuestas alegres y pesimistas; tribunales venales, el mentidero en su más amplio espectro; robo, secuestro y embarazo de urnas; y un largo y sucio etcétera que creas capaz de imaginar.
El ciudadano de la calle pedirá con razón que agreguemos a la lista: los excrementos más podridos y engusanados o los vómitos más corrompidos del borrachales más abyecto. Sí, a esa degradación ha llegado ese evento tan conocido. Lo peor viene al último: la conclusión menos esperada, y, tener que soportarla por otros seis o tres años. O como lo sintetizó ese gran filósofo llamado Juan Pueblo: “No hay pedo: El pedo viene fatalmente después”.
En este triste, ignorado y huérfano estado… que no se caracteriza por ser excepción a la regla, sino más bien la regla de la excepción… o mejor aún, la regla de la exclusión… tenemos a los candidatos más manoseados y más mediocres del mercado electorero: Marthita; el Cítrico y el Za Za Za, para la grande, por el PAN, Perderé y PRI, respectivamente.
Juan Pueblo, tan irreverente y blasfemo, les compuso unas letrillas (o epigramas) a los chicos malos arriba mencionados y dicen así, a propósito de lo que cada uno promete al pueblo:

Martha,
Que de codicia y soberbia no se harta,
Pero que al final, no deja de ser prófuga del comal
Sólo nos ofrece una reelección muy banal.

El funesto Naranjal
Cual sediento animal
Se lanza a la gubernatura
Pero carente de talento y apostura
Terminará en el contenedor de la basura.

Y en el PRI, ¡Oh, decepción!
Mismos madruguetes, misma corrupción
A Mejía y a Gerardito
Se los tragó vivos el principito:
impúsoles al Za Za Za,
Valiéndole puro pito.


Así que, compañero ciudadano, te toca vigilar celosamente este ya próximo proceso, si quieres evitar todas las chacaladas ya mencionadas en el primer párrafo.

Nos vemos en la siguiente edición.¤

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